Instinto y calentamiento global

Como es de conocimiento general, la contaminación ambiental, aparentemente, está haciendo estragos en el planeta y todos los intentos por detener ésta verdadera plaga parecen fracasar unos tras otros.
Y seguirán fracasando si se parte desde el desconocimiento o ignorancia de conceptos absolutamente decisorios del destino de la humanidad.
Me refiero a la ignorancia del instinto protagonista del blogs y del libro ofrecido en él.
¿por qué?
Porque es este instinto el que toma las decisiones que finalmente definen nuestro destino.
La razón, la humanidad, no hace más que acompañar este proceso y, cuando puede, aconseja, regula hasta donde le es posible, a veces pone algunos límites y tal vez algo más, pero no mucho más.
La prueba irrefutable de estas afirmaciones se llama "capitalismo".
Todos, con algunas pocas excepciones, ya tenemos conciencia que ir en su contra es una misión imposible, el fracaso está garantizado.
Rusia, korea del Norte, China, Cuba, Venezuela y otros tantos lo certifican.
Reconocer que es imposible otra forma de organización económica que no esté basada en el capitalismo es exactamente lo mismo que reconocer que no es la razón la que finalmente toma las decisiones definitorias.
Sin duda alguna, es el instinto o pulsión que nos obliga a competir el que tiene la última palabra.
¿No es acaso mucho más razonable intentar otra forma de organización económica que asegure la distribución de los alimentos y demás recursos básicos a toda la población del planeta y eventualmente, dejar que el excedente se reparta según como lo decida cada comunidad?
¿Y qué además de por segura la estabilidad climática?
Podría sumar cientos de exigencias más a cualquier plan económico que se digne mencionar a la razón como su verdadera autora y ejecutora.
Sin embargo, ya nadie duda, solamente aquellos beneficios humanitarios que estén enmarcado dentro del normal funcionamiento del capitalismo es posible conceder.
No puedes salirte de ese cerco porque no solamente no obtendrás el resultado buscado, sino que seguramente terminarás peor que al principio.
Como todos sabemos, el capitalismo es sinónimo de competencia, el que se queda atrás pierde y desaparece.
Ceder ventajas en esa competencia sin dudas puede llevar a la ruina y una de las ventajas que nadie puede darse el lujo de dar es en el uso y costo de la energía.
Por tanto, en el marco del capitalismo, el uso intensivo de la energía más barata posible es inevitable (a menudo vemos cómo los gobiernos festejan descubrimientos de nuevos yacimientos en un contexto global de crisis climática por el uso de los mismos, una flagrante contradicción).
Pero si no podemos evitar el capitalismo ¿que hacemos?
Antes que nada, no desconocer este principio fundamental en la historia, presente y futuro del hombre. Me refiero al dominio de los instintos sobre la razón y el capitalismo como su consecuencia.
Sin embargo, sí está demostrado que pueden ser reguladas las consecuencias del accionar del instinto, es decir, del capitalismo y una clara muestra de ello lo dan las experiencias de los países que practican las políticas del bienestar. Me refiero a Noruega, Suecia u Holanda entre otros.
Países donde reconocen la inevitabilidad del capitalismo pero logran altos índices de distribución de la riqueza basados en una alto grado de organización social que compensa la quita de competitividad de las empresas resultante de la merma en las ganancias por la elevada presión fiscal.
Finalmente, es evidente que las palabras que significan mayor posibilidad de control de la contaminación (en definitiva, del capitalismo) son: organización social.
Lamentablemente, la mayoría de los países del planeta (que inevitablemente intentan competir) carecen de esta capacidad para organizarse socialmente.
Y como el capitalismo exige una competencia global, la solución deberá adecuarse a esta realidad.
Los países organizados no pueden darse el lujo de utilizar energía no contaminante mientras otros disfrutan de energías mucho más baratas.
Alemania, Japón o USA, por ejemplo, no pueden perder competitividad usando energías renovables y más cara, mientras China no lo haga.
Es en ese marco el que deben discutirse las soluciones. Ignorar esta realidad, seguramente hará que cualquier plan que se intente fracase.

Comentarios

  1. Ramiro, hay cosas, sistemas, mecanismos, que no tienen arreglo, ajustes, y su dinamica ciega -rígida e impermeables a la razon- dada por sus leyes los lleva a la destrucción. Nuestra civilización es una de esas cosas que no tiene arreglo.
    Esto no es nuevo, la historia es una colección de civilizaciones que se volvieron inviables. Hay un acople muy rigido entre instinto/estar_en_el_mundo y estructura/actividad que no puede ser cambiado por la reflexión. Las conciencias son modeladas por el sistema y estas lo re producen sin intervención de la razon. Es un hábito al que le decimos cultura. Cambia, si, pero muy lento y para cualquier lado. No puede planearse.

    Estamos a lazo abierto Ramiro.


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  2. Completamente de acuerdo
    Cordial saludo

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  3. Completamente de acuerdo
    Cordial saludo

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